Testimonios

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Comparto con gratitud lo que significa para mi militar en un Grupo Familiar de Drogadictos Anónimos. Hace 22 años nos enteramos que nuestro hijo mayor, de los dos que tenemos, había caído en las drogas y que estaba en ellas 2 o 3 años atrás. Fue un golpe durísimo, siempre habíamos visto la drogadicción como algo muy ajeno a nosotros.

Estoy agradecida con Dios que pronto atendió a nuestra desesperación ya que "La Búsqueda" -el primer albergue construido en León, Gto., abrió sus puertas en agosto de 1996, mi hijo ingresó a ese albergue en diciembre y en enero de 1997 se abre el grupo de familiares-. Gracias al acompañamiento del P. Christian Jean S.J., amigo de esta asociación desde entonces, fuimos a “La Búsqueda”, los jóvenes servidores del grupo fueron importantísimos para ingresar a nuestro hijo. Él ya estaba en puerto seguro, nosotros también lo estuvimos desde la primera junta. Con mucho dolor y vergüenza de mí misma por no haber detectado lo que a mi hijo le pasaba, transité del dolor y la culpa hacia un proceso de conciencia poco a poco.

Cada fin de semana venía a León el equipo de salvamento encabezado por D. David Cervantes, fundador de Drogadictos Anónimos y compañeros familiares de los grupos de México. Ellos nos comprendieron totalmente, ¿cómo no hacerlo, si ellos también tenían un familiar drogadicto? Nos enseñaron con paciencia y buena voluntad, nos introdujeron al programa de 12 pasos, nos escuchaban porque traíamos tanta confusión en las ideas, tanto agobio en el corazón, tanta culpa y tantas emociones encontradas; así como tanta ignorancia respecto a cómo ir lidiando día a día con la enfermedad de la drogadicción.

“Desde mi experiencia de vida, aún antes de llegar al grupo, yo temía que problemáticas no resueltas en mi relación de pareja ya habían afectado a nuestros hijos. Confirmé que la drogadicción no fue casualidad, mucho menos castigo divino o por contagio de los amigos que se drogaban, etc., mi hijo se drogó porque en nuestra familia había suficiente "caldo de cultivo" para que él se enganchara. Por eso al escuchar por primera vez en el "compendio" que se lee al inicio de cada junta, nosotros somos responsables, mas no culpables de la drogadicción de nuestros familiares... yo me sentía culpable y responsable de la drogadicción de mi hijo, pensaba: ¿cómo no serlo, si yo tan sólo tengo dos hijos, me preguntaba: ¿cómo no detecté a tiempo esos focos rojos en el comportamiento de mi hijo? Pero ahí han estado siempre mis compañeros del grupo, que con mucha paciencia, amor y respeto, me comprendieron, me escucharon y me ayudaron a irme ubicando de mi necesidad de recuperación, la mía y la de mi esposo, la de mi familia, porque el compendio continúa... y con un cambio de nuestros juicios y actitudes por medio de un programa espiritual, podremos ayudar a la recuperación de nuestro familiar enfermo drogadicto...

Relato parte de esas primeras experiencias, agradezco a Dios que me permitió por una circunstancia tan dolorosa haber llegado a un grupo de familiares, a seguir concientizando junta tras junta que mi familia estaba enferma, que a mi como madre me tocaba revisarme, conocerme, fortalecerme con el apoyo de otros familiares en mi misma situación, por eso decimos: "un familiar saca a otro familiar". En mi grupo de ayuda mutua me presentaron el programa de 12 pasos conocido y reconocido mundialmente en tantos grupos. Con mi perseverancia sigo confirmando que lo que en el grupo voy aprendiendo necesito trasmitirlo dentro y fuera de mi asociación, porque así lo hicieron y siguen haciéndolo las personas que sienten intensamente la necesidad de compartir el anuncio de que sí hay mucho qué hacer después de la drogadicción y que si yo lo quiero, mi militancia en mi grupo es el inicio, reinicio permanente de una mejor vida para mi y para mi familia.

En todos nuestros grupos se nos regalan instrumentos necesarios para aplicar este programa de 12 pasos en todos los aspectos de nuestra vida. Llegué abatida y confundida, después de muchas juntas, eventos extraordinarios, juntas de crecimiento, convivios, reflexión apoyada en la literatura que se me sugiere, escuchando las experiencias de mis compañeros, apadrinaje, tribuna, etc... doy testimonio que sí se puede vivir de mejor manera, que mi vida ha cambiado, que yo y mi familia ya enfrentamos las situaciones y problemas reales y normales que a todos nos toca vivir de mejor manera, no perfecta, pero sí más adecuada porque tratamos de aplicar este programa de vida.

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El amor es la decisión de trabajar activamente por la libertad de otra persona, para que pueda elegir qué hacer con su vida, aunque no me incluya en ella.

Que difícil es para la familia aceptar que necesita ayuda cuando se presenta “un problema” en casa. Generalmente empezamos a buscar culpables, después las causas, y luego ayuda. Las personas que sufrimos dolor buscamos por cualquier medio encontrar alivio, pero sólo mientras sentimos aflicción, porque cuando se nos quita el dolor se nos olvida el sufrimiento.

Muchas personas tenemos una actitud muy peculiar ante los problemas, en esta actualidad tecnológica pensamos que todo tiene una solución pronta o inmediata sin mucho esfuerzo, finalmente hay una App para cada necesidad ¿O no? Incluso algunos padres hemos dejado de ser padres, para convertirnos en clientes, y llegamos a asumir una actitud en la cual “los demás” son “responsables” de hallar una solución a nuestras necesidades. De alguna extraña manera hemos renunciado a ser responsables de los nuestros y de nosotros mismos, por eso sentimos que hemos perdido el “control” de nuestras vidas. Y para recuperarlo necesitamos cambiar nuestra forma de ser, de pensar y de actuar, para ello es requisito que aquellos que han encontrado el valor para cambiar nos muestren como. Este proceso requiere tiempo, dinero y mucho esfuerzo.

La primera, el tiempo es algo de lo que percibimos tenemos una gran escases y el esfuerzo es algo que preferimos evitar. Por esa razón muchas personas prefieren vivir una vida con dolor, aunque sea un dolor destructivo e innecesario, al que solo mitigamos con analgésicos, pero sin buscar una “cura”, para aquellos que sufrimos dolores en la conciencia y en los sentimientos, es necesario el dolor de un cambio de juicios y actitudes, ya que nuestro juicio ha enfermado, asumimos como un derecho la felicidad y no como una conquista, el problema con “los derechos” es que son normas de conducta obligatoria para los demás o por lo menos así queremos vivirlo, por esa razón cada vez somos menos capaces de alcanzar el bienestar, estamos sumergidos en una suerte de relaciones mercantiles, en donde nuestra dicha queda en manos de los demás, razón por la cual adoptamos actitudes de exigencia, de merecimiento, esto nos lleva a un estado permanente de frustración, cuando “los demás” no cumplen nuestras expectativas y deseos.

El programa de Los Doce Pasos nos invita a cambiar todo lo anterior, ya que al conocernos, y entender nuestros límites, empezamos a ver los límites de las personas en nuestro entorno, a preguntarnos: ¿En qué te puedo servir? Esta pregunta nos lleva a un estilo de vida mucho más pleno, porque nos hace vivir en un amor más adulto, ya que este nos lleva a mirarnos como realmente somos, no como quisiéramos, el amor adulto nos regala una gran dosis de realidad, por supuesto que la imaginación no es mala, solo que nos crea imágenes de nuestros deseos, de lo que pensamos nos hace falta, el amor adulto nos permite agradecer y dar valor a lo que tenemos, la imaginación a veces nos pone a añorar lo que nos hace falta, si no somos felices con lo que tenemos, jamás lo vamos a ser con lo que nos hace falta.

Estas son algunas enseñanzas que me ha regalado el programa y mis compañeros, cada uno toma lo que necesita en esta comunidad te deseo un buen viaje, si decides que podemos acompañarte a andar la vida, y si no, también.

Con cariño, Israel Cervantes



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“Ni al triunfo ni al fracaso se llegan solo, triunfamos con alguien o fracasamos con alguien a nuestro lado”.

Las grandes obras tienen su origen de forma providencial o accidentada, o es el resultado de algún momento emotivo. Drogadictos Anónimos, A.C. no fue la excepción. Así inició sus trabajos en septiembre de 1983.

Pocos saben que la asociación tiene su origen en lo más recóndito de sus entrañas a petición de un grupo de mujeres organizadas que tuvieron la iniciativa de querer establecer un grupo de ayuda pata atender drogadictos. Fue durante la celebración del II Congreso Internacional de AA que un grupo de mujeres militantes de Al-Anon se acercaron al entonces presidente del movimiento 24 Horas de AA, don David Cervantes:

“Por qué si existen grupos de atención para alcohólicos, no hay lugares que atiendan a drogadictos”.

Estas palabras cimbraron la mente de don David, quien a la postre junto con otros servidores formarían lo que hoy es DA. Ese el poder maravilloso de la palabra, que pueda traducirse en acciones y que estas mismas llevadas a la práctica se transformen en una realidad. Es el caso de nuestra asociación.

Durante más de 32 años se han establecido grupos en diversos estados de la República, y EE. UU., atendiendo con esto a miles de personas que han tenido el deseo de rehabilitarse en nuestros grupos.

La visión que tiene la asociación es integral, pues el drogadicto al ser un ente social, forma parte de una familia, base de toda sociedad. Es imprescindible la participación de la familia en el proceso de rehabilitación de todo compañero. Si únicamente atendemos al drogadicto pero a la familia no, nos quedamos cortos. Y si por otro lado la familia solo se atiende, pero el drogadicto no, se queda a la mitad el esfuerzo.

En esta tónica, en agosto de 1987 la señora Paula Rodríguez de Cervantes, tuvo la iniciativa de formar el primer grupo familiar llamado “Liberación”. Y con esto, dar la opción a que los familiares afectados por la enfermedad de la drogadicción también tuvieran acceso al programa espiritual de los Doce Pasos.

A 29 años de este suceso los familiares han crecido de forma considerada, evidencia de ello son sus 15 grupos que han establecido en diferentes puntos del país. Drogadictos Anónimos, no puede más que expresar su agradecimiento y reconocimiento a los GFDA, ya que ambas instituciones se coadyuvan en la labor que realizan para el mismo propósito, desde su propio campo de atención. /p>

La participación de la familia es fundamental en la rehabilitación no solo del drogadicto, sino en la composición de una estructura familiar más sólida, basada en principios morales, éticos y espirituales. No solo pretende rehabilitar al drogadicto, sino sembrar la semilla de la prevención en las nuevas generaciones. A través del sufrimiento y de las malas experiencias se quiere traducir un mensaje de aprendizaje, de lección para que aquel que viene atrás se lo evite, aprenda y lógicamente tenga mejores alternativas en nuestra sociedad.

La asociación de Drogadictos Anónimos, en la búsqueda de perseguir su misión no puede ni podrá sola, es evidente que en su trayectoria ha tenido un gran aliado en todo momento, y estos son: los GFDA.